3 Dic 2019

EL PAIS, 3 Diciembre 2019. El Consejo de Administración de Repsol aprobó ayer un nuevo plan estratégico para el periodo 2021-2025, que está orientado a la lucha contra el cambio climático y a alcanzar el objetivo de cero emisiones en 2050. Esto supone hacer un ajuste contable para devaluar los activos más contaminantes por valor de 4.800 millones. Según la empresa, esta devaluación tendrá un efecto directo en los resultados de este ejercicio, pero no afectará ni al dividendo ni a la generación de caja. El nuevo plan implica elevar la apuesta por las energías renovables, aplicarlas también al refino y potenciar los biocombustibles.

Repsol ha aprovechado la Cumbre del Clima COP25, que se celebra en Madrid, para poner en marcha un plan de descarbonización total con el objetivo de convertirse en la primera compañía de su sector en asumir esta ambiciosa meta. El grupo energético asume un nuevo escenario de precios de crudo y gas consistente con los objetivos climáticos del Acuerdo de París y de las Naciones Unidas, según el proyecto. La aplicación del nuevo plan estratégico, diseñado para el periodo 2021-2015, conlleva una depreciación del valor contable de algunos activos del grupo, los más contaminantes, con un impacto de unos 4.800 millones de euros después de impuestos. Este ajuste reducirá el resultado neto de 2019, pero no afectará ni a la generación de caja ni a la retribución a los accionistas, puesto que solo tiene efectos contables.

Según la empresa, la generación de caja de las operaciones este año, que hasta septiembre había aumentado un 22% respecto al mismo periodo de 2018, permitirá alcanzar una retribución a los accionistas de un euro por acción. También facilitará a la dirección de la compañía que formule una propuesta a la próxima Junta General de Accionistas para amortizar un 5% del capital social (adicional a las amortizaciones de las acciones emitidas en los programas de dividendo flexible) y plantear más recompras y amortizaciones de acciones propias cuando los excesos de caja no se apliquen a corto plazo a oportunidades de inversión con la rentabilidad exigida.

Nuevos proyectos

Para alcanzar el objetivo, Repsol plantea nuevas metas de reducción de su indicador de intensidad de carbono sobre la base del año 2016: del 10% en 2025, del 20% en 2030 y del 40% en 2040, para avanzar hacia las cero emisiones netas de CO2 en 2050. Con los avances tecnológicos previsibles, Repsol anticipa que se pueda alcanzar al menos el 70% de reducción de emisiones netas para ese año y la compañía se compromete a aplicar las mejores tecnologías para elevar esta cifra, incluyendo la captura, utilización y almacenamiento de CO2, mediante actuaciones como la reforestación y similares.

Los nuevos planes hacia la descarbonización se reflejan en el impulso de los proyectos asociados a la transición energética. En este sentido, la compañía incrementa (MW) su objetivo de capacidad de generación de electricidad baja en carbono desde los 4.500 MW hasta los 7.500 MW en 2025. Asimismo, tiene previsto iniciar su expansión en otros mercados fuera de España “para convertirse en un actor internacional relevante en energías renovables”.

Repsol, que se incorporó a la generación eléctrica el año pasado con la compra de activos a Viesgo, cuenta en la actualidad con 2.952 MW en operación y 1.083 MW en desarrollo. El consejo de administración ha aprobado ahora nuevas inversiones para incorporar y construir dos proyectos fotovoltaicos y uno eólico por un total de 1.600 MW adicionales, lo que supone una inversión cercana a los 1.500 millones de euros con los actuales parámetros del mercado. Con estos proyectos, la cartera de generación baja en carbono alcanza los 5.600 MW.

En el área de Upstream (exploración y producción), Repsol también tiene previsto actuar orientando su cartera de activos al cumplimiento del Acuerdo de París. Esto “implica priorizar la generación de valor sobre el crecimiento de la producción, manteniendo como eje estratégico del negocio la flexibilidad, poniendo el foco en la rotación y mejora del portafolio de activos y en la generación de caja”. Es decir, “se persigue una estrategia de equilibrio de las reservas de gas y petróleo, con una visión del gas como energía para la transición energética, y teniendo en cuenta también el papel activo que el petróleo debe jugar en un mundo más descarbonizado”.

La compañía explica que “para evaluar cada una de las decisiones futuras de exploración o producción, la compañía asume una curva de precios del petróleo y del gas compatible con el Acuerdo de París y el escenario por debajo de los 2°C de temperatura”.

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