10 Jul 2019

EXPANSION, 10 Julio 2019. La preocupación por el posible agotamiento de las reservas de materias primas fundamentales para nuestra forma de vida no es un fenómeno reciente, sino una idea que convive con nosotros desde hace va más de un siglo. Por poner sólo un par de ejemplos, en el siglo XIX se pensaba que el uso creciente del papel acabaría llevando, en primer lugar, a una destrucción masiva de los bosques; y, más tarde, a una fuerte subida del precio del papel, que tendría no solo unas consecuencias muy negativas para el medio ambiente, sino también efectos en el tamaño y en el precio de los libros y los periódicos. Y tal vez les sorprenda saber que, a principios del siglo XX, mucha gente consideraba inevitable una crisis energética de grandes dimensiones como consecuencia del agotamiento de las minas de carbón. Hoy, el problema se centra en la insuficiencia de las reservas de petróleo para satisfacer la elevadísima demanda de gasolinas, gasóleos y otros productos derivados. Pero la esencia del argumento es la misma. Sabemos cuál es el consumo actual de petróleo y hay estimaciones -no siempre acertadas, como veremos- sobre su crecimiento futuro. Conocemos las reservas que existen en la actualidad en el inundo. Y resulta claro que, dado el ritmo al que aumenta la demanda de hidrocarburos, llegará un momento en el que las reservas sean claramente insuficientes para que la economía pueda seguir funcionando al ritmo actual. Se acepta, ciertamente, que puedan aparecer nuevas reservas; pero esto sólo serviría para retrasar algunos años la inevitable crisis.

Puedes leer el articulo entero de Francisco Cabrillo (Catedrático de Economía Aplicada y Hacienda Pública de la Universidad Complutense de Madrid) en: 

https://civismo.org/puede-agotarse-realmente-el-petroleo/?fbclid=IwAR2lHediwZ5iZZHRqbatIwQKthTWpiDjsLmeIFZFrcdqdPg0y1NYapiDUcE